Carta a Marcos, 2 de Abril de 2012

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Este primer día del año he decido publicar un texto que escribí un día antes de que naciera mi hijo Marcos, hace ya más de dos años y medio. Son fechas muy familiares, y he querido releer lo que escribí aquel día, de ahí a publicarlo sólo hay un click, así que ahí va.

“Qué decir cuando uno sabe que mañana nacerá un hijo suyo, lo primero que pienso es que hay que estar a la altura. Atenciones a la madre, atentos a cualquier detalle, ya sea de los médicos, de la mamá, de las enfermeras, ayudar en lo que uno pueda (y eso significa no sólo luchar por no desmayarse durante el parto cuando ves a tu hijo entre tanta sangre por primera vez), pero sobre todo significa responsabilidad.

Responsabilidad para con la persona que viene al mundo, indefenso, frágil, alguien que confía y depende plenamente de ti para que seas su guía hasta que pueda valerse por sí mismo, y eso significa mucho, protección en los primeros años de vida, cuando cualquier cosa, por sutil que sea, puede causarle daño, significa afecto, para que crezca sin carencias afectivas, significa compromiso, porque cada segundo debe ser una oportunidad para estar con él.

Normalmente se ve en los hijos la oportunidad de cada uno de ser mejores, es como si quisiéramos proyectar en ellos nuestro mejor yo, y eso incluye satisfacer aquellos sueños que hemos tenido, aquello que siempre hemos querido ser. Pero hay que tener mucho cuidado, cada persona debe encontrar su lugar, porque hay un sitio para cada uno, y es nuestra misión ayudar a que lo encuentren, no decirles cual es. Puede que sea esquiador porque su padre encontró muy tarde la pasión por el esquí, o tenista, y por fin dar ese revés a una mano imposible de Federer o Almagro, o físico, y ayudar a descubrir la teoría del todo, o guitarrista, y ser capaz de hacer hablar a una guitarra como Paco de Lucia, o, simplemente puede ser él, y encontrar su sitio, aquello con lo que disfruta y se siente feliz.

Nuestra labor como padres, ayudarle a encontrar su pasión, ampliar su mundo, pequeñito al principio, y hacerlo cada vez más grande, con gente de todo tipo, con diferentes deportes, que experimente con la música, la pintura, los idiomas, las matemáticas, la poesía, el teatro, el baile, que vea distintas ciudades, distintos países, distintas costumbres, que vea lo bueno, que vea lo malo, y sobre todo que vea lo extraordinario, y enseñarle que no hay nada, nada, que no se pueda conseguir si sueñas con ello. Hay que enseñarles a soñar, porque los sueños se cumplen, y es que a veces no se sueña demasiado.

Mañana te abrazaremos por fin Marcos, y te daremos la bienvenida a este mundo, donde te acompañará tu hermana Paula, y juntos exploraremos el mundo para que encuentres tu propio lugar, te prometo pasarlo bien en el camino.”

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